El inolvidable 2020 que se va

30 diciembre, 2020

Recordaremos este año 2020 por muchas cosas, la mayoría de ellas relacionadas con la maldita pandemia, que allá por el mes de marzo revolucionó nuestro modus vivendi, haciéndonos atravesar situaciones que no habíamos experimentado nunca. No fue ajena a ello nuestra entidad, la cual, como todos los aspectos y sujetos expuestos a la nueva situación, vivió momentos de incertidumbre, con una parada total de su actividad jamás conocida en toda su historia.

Pero permítannos que dejemos a un lado ese aspecto y nos centremos en resaltar todo lo bueno que pasó en el año que se nos va, que también lo hubo, y más de lo que aparentemente pudiera parecer. Porque deportivamente las cosas no nos fueron para nada mal, tuvimos brotes verdes dentro de lo atípico de la situación, consiguiendo una serie de éxitos que, seguro, hubieran sido mayores si las competiciones hubieran seguido por sus cauces naturales.

Nuestro equipo referencia, el Cajasur CBM senior conquistó la salvación con holgura en la División de Honor Plata, obteniendo además la mejor clasificación, noveno, desde que la categoría tiene esta denominación. El equipo dio un nivel muy alto, especialmente tras la vuelta a la actividad, con el inicio de la temporada 2020-21, marchándose a las vacaciones de Navidad en tercera plaza de su grupo, y con todo de cara para disputar dentro de dos meses una histórica fase de ascenso a Liga Asobal. En total en el año natural 2020, el Cajasur CBM senior ha jugado veinte encuentros ligueros, con once victorias, tres empates y seis derrotas.

También es reseñable el crecimiento experimentado a nivel senior femenino, con un proyecto que se ha visto fortificado este año 2020, tras la primera participación histórica en Primera Nacional dejando grandes sensaciones. Cerramos el año con el Deza CBM liderando su grupo y con el sueño de poder aspirar a luchar por ascender a División de Honor Plata, aunque, lejos del aspecto meramente resultadista, la mejor noticia es que las bases son sólidas y el proyecto firme.

Para completar la terna de equipos senior, el Maravillas CBM volvió a competir a un buen nivel en la siempre complicada Segunda Nacional andaluza, consiguiendo la permanencia desahogada en la 2019-20 y compitiendo de manera muy digna en la temporada actual dentro de un grupo complicado lleno de aspirantes al ascenso.

La base fue quizás la más perjudicada dentro de la nueva realidad existente. Todo se acabó el segundo fin de semana de marzo, cuando estaban a punto de finalizar las ligas provinciales y los CADEBA estaban ya en un horizonte cercano. Pero hasta ese momento a nuestro equipo juvenil masculino le dio tiempo de conseguir el título de campeón de Andalucía, el vigésimo sexto entorchado andaluz, justo antes del cierre, que sí afectó a la categoría juvenil femenina, teniéndose que cortar la competición andaluza siendo el Córdoba BM proclamado subcampeón autonómico.

Pero ahí llegó el vació de verdad, porque ya no hubo ni intersectores, ni fases finales nacionales, y muchos de nuestros equipos apuntaban buen alto. La situación provocó igualmente que se paralizaran las competiciones a nivel provincial, decantándose finalmente de nuestro lado cuatro ligas, las cadetes e infantiles masculina y femenina. La realidad tras el confinamiento de primavera desde el verano para las categorías más pequeñas es complicada, acostumbrarse a entrenar con mascarilla, competiciones ligueras que retrasan lógicamente sus comienzos y múltiples vicisitudes. Ante ello, es digno de reseñar el papel que han desempeñado todos nuestros jugadores, cargados de paciencia y comprensivos ante los muchos problemas que han surgido.

Igualmente, el club quiere incidir en el agradecimiento a padres y afición en general por la colaboración en todo momento de cara a que todo se desarrolle dentro de los cánones normales. No poder esperar en el pabellón a los hijos para recogerlos de los entrenos, no poder asistir a partidos, aunque sean amistosos, duelos de División de Honor Plata con las gradas vacías…etc, todo ello ha sido el pan de cada día, y acostumbrarse no fue fácil.

Al año que entra sólo le pedimos un deseo, no es material, ni siquiera ambicioso, todo lo contrario. Queremos recobrar la normalidad, eso que no valorábamos hace un año por estas fechas y que ahora nos parece oro puro.